lunes, 17 de septiembre de 2007

TV

Ultimamente están apareciendo numerosas noticias sobre el efecto que ver la televisión tiene sobre nuestros hijos. La conclusión a la que se llega en todas ellas es que no es sano que los niños la vean (sobre todo los menores de dos años), y menos aún que abusen de ella.

La Universidad de Otago (Nueva Zelanda) ha publicado un estudio en el que se dice que los niños entre 5 y 15 años que ven más de dos horas la televisión pueden sufrir un déficit de atención que les cause problemas de atención en la adolescencia. Añade así mismo que no es bueno que los padres enciendan la televisión para tener a los hijos tranquilos y entretenidos.

Los niños suelen ver la televisión de forma indiscriminada, es decir, sin la supervisión y presencia de los adultos. Pero hay más, ¿qué hay de aquellos programas hechos expresamente para los niños, sobre todo los más pequeños; aquellos que además se venden asegurando de que su visionado hará que nuestros hijos sean los más inteligentes?

La Universidad de Wake Forest ha publicado un estudio en el que afirma que los programas de televisión infantiles como Los Lunnies (dirigidos a niños de entre 15 y 22 meses) no les enseñan a hablar. Los niños no identifican un objeto cuando se les enseña una nueva palabra a través del programa de televisión, pero sí lo hacen cuando se lo explica un adulto que esté junto a ellos.

Científicos, pediatras y académicos estadounidenses advierten que los DVDs educativos tales como Baby Einstein y Brainy Baby no ayudan a los bebés a desarrollar sus habilidades linguísticas, por el contrario, pueden ralentizar la adquisición de vocabulario. La modulación de la voz de los padres al hablar al bebé juega un papel primordial a la hora de que éste aprenda a hablar, y esto no lo obtiene de un DVD. Concluyen que los niños menores de dos años no deberían ver la televisión.

Si queremos que nuestro hijos sean inteligentes hay una receta muy básica y muy sencilla, darles mucho cariño, prestarles toda nuestra atención, y dedicarles todo el tiempo que necesiten y más. No se debe tener prisa, no se deben quemar etapas para las que nuestros hijos no estén preparados. Ellos saben mejor que nadie cuándo están preparados, y nos lo harán saber.

No hay comentarios: