viernes, 14 de septiembre de 2007

Toda una aventura

Como madre mi principal preocupación es que mi hijo se crie sano y feliz. Ser madre es una aventura excitante, un viaje que se emprende con tremenda ilusión y con escaso equipaje. El conocimiento y la experiencia se van adquiriendo en el camino, y son esa experiencia y ese conocimiento que voy adquiriendo dia a día los que quiero compartir.

Para un niño el contacto con su madre es su alimento, hasta los 7 años todo lo que le ocurre está intimamente ligado a lo que le ocurre a su madre, todo le influye, si está disgustada, si está triste; o por el contrario, si su madre está alegre, si se encuentra feliz y tranquila.

Ser madre también consiste en conocerse para poder aportar lo mejor de una misma. Esa aportación será crucial para el posterior desarrollo del niño como persona. No es un viaje exento de dificultades, pero sí que es gratificante cuando se sabe que se va por buen camino. ¿Y cómo se sabe? Simplemente se sabe, cuando ves que tu hijo es feliz y disfruta como lo que es, como un niño, cuando al irse a la cama cae rendido en tus brazos tras relatar todo lo bueno que le ha deparado el día, cuando su sueño es apacible y tranquilo, cuando te abraza con una sonrisa en los labios, entonces se suspira hondo y se sabe.

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